Ciutat Morta

Patricia Heras en una imagen del documental "Ciutat Morta"
27/01/2015, Socialismo Revolucionario Barcelona

El pasado 17 de enero Canal33, la segunda cadena de la televisión autonómica catalana, emitía un documental, Ciutat Morta, que ha abierto de nuevo por vía de la indignación un debate sobre el funcionamiento de los cuerpos policiales en Cataluña, esta vez de la Guardia Urbana. El documental cuenta unos hechos, el desalojo de un centro ocupado en Barcelona durante el cual un agente de la policía municipal resultó gravemente herido y las consecuencias judiciales casi inmediatas con muchos claroscuros porque siempre se cuestionó las detenciones producidas, se presentaron numerosas contradicciones durante la instrucción y se dudó de la justicia de las sentencias. 


En febrero de 2006 se realizaba una fiesta en un edificio ocupado de la calle Sant Pere més baix, en el centro de Barcelona, en un barrio antiguo, el de la Ribera, de calles estrechas, vida apacible y población trabajadora. La Guardia Urbana se presentó en el edificio y se produjo un rifirrafe entre los participantes de la fiesta y la policía municipal en el transcurso del cual se produjo el lanzamiento de una maceta que desgraciadamente cayó en la cabeza de un agente que quedó en coma y después tetrapléjico. Casi al instante la policía detuvo a tres personas en las inmediaciones de la casa de “aspecto ocupa” (sic) y origen latinoamericano. En los informes policiales se dijo que se vio como lanzaron piedras a la policía o alentaban la violencia contra ella. Durante la madrugada se trasladó a los jóvenes al Hospital del Mar para un reconocimiento médico (los jóvenes denunciarían después malos tratos y tortura en la comisaría de la Guardia Urbana). En el mencionado hospital la policía detuvo a Patricia Heras y a un amigo, que se hallaban en urgencias porque, dijeron, habían sufrido una caída mientras iban en bicicleta y sangraron bastante. Ambos tenían aspectos heterodoxos, motivo por el cual los agentes se fijaron en ellos, les pidieron la documentación y los móviles. En el teléfono de ella había un mensaje, ¿te vienes a batear?, que hacía referencia, defendió, a un local del raval llamado La bata de Boatiné. La policía, sin embargo, les acusó de haber participado en los incidentes y la fiscalía y el juzgado de instrucción les imputó, al igual que a los tres jóvenes, de lo ocurrido aquella noche.

A pesar de las muchas dudas que fueron surgiendo a lo largo de la instrucción y durante el juicio, las cinco personas fueron condenadas a penas que, sin embargo, no se correspondían a las peticiones fiscales iniciales. Los tres jóvenes de origen latinoamericano habían pasado casi dos años en prisión provisional, con lo que no tardaron en salir de prisión. Patricia Heras y su amigo entraron en ella para cumplir su pena. En un permiso penitenciario Patricia Heras se suicidó.

Desde el 2006 se ha llevado a cabo una campaña reclamando la inocencia de los acusados y después condenados, se ha aludido a las numerosas incorrecciones y contradicciones del procedimiento y se ha hablado abiertamente de montaje con visos de venganza cuando no de cerrar un caso que tenía demasiadas zonas obscuras. Para colmo, dos de los agentes municipales fueron condenados años después por un caso de torturas y falsedad documental, lo que abre nuevas dudas acerca del caso conocido como 4F.

La emisión del documental en la televisión pública catalana ha puesto sobre el tapete esta cuestión. Esa misma noche hubo una protesta ante el ayuntamiento de Barcelona. La Comisión de Defensa del Colegio de Abogados ha solicitado la reapertura del caso porque en el documental se habla de nuevas pruebas que demostrarían que las personas condenadas no sólo no participaron de los incidentes, sino que no fueron ni de lejos los causantes de las graves lesiones. Varios partidos, entre ellos el PSC e ICV, que formaban parte en 2006 del gobierno municipal, se han sumado también a esta solicitud de reapertura. De momento la fiscalía arguye que el documental no es prueba suficiente para cuestionar la sentencia o reabrir el proceso, mientras un sindicato de los Mossos d´Esquadra calificó el documental como mera fantasía.

Así las cosas, estamos ante un nuevo capítulo donde se plantean cuanto menos serias dudas acerca de la actuación policial, en un momento en que hay en los juzgados numerosos procedimientos que investigan a las policías catalanas, sobre todo a los Mossos d´Esquadra. Muchos de estos casos son graves, estamos hablando de personas muertas –caso Benítez- o lesionadas como Esther Quintana. En este caso hablamos de personas que han pasado por prisión y han sido condenadas, incluso del suicidio de Patricia Heras, lo que sería aún más grave de demostrarse que hubo un montaje.

Exigimos, es evidente, la reapertura del caso por justicia y nos solidarizamos con las cinco personas condenadas.


El documental "Ciutat Morta" se puede ver por youtube.