1,6 millones de personas votan Sí en una revuelta de la clase trabajadora contra la austeridad


20/09/2014, Philip Stott, Partido Socialista Escocia (CIT en Escocia). Original publicado el 19/09/2014 en socialistpartyscotland.org.uk

La campaña por la independencia de Escocia, en una lucha feroz contra el sistema capitalista británico, ganó el apoyo de más de 1,6 millones de personas, la gran mayoría de la clase trabajadora, asegurando un 45% de los votos. El “No” ganó con un 55%. Según la empresa de encuestas YouGov, el apoyo a la independencia era de solamente el 24% en enero de 2014. Este se incrementó en 21 puntos en nueve meses ya que cientos de miles de personas de la clase trabajadora se unieron a la campaña del “Sí” buscando un cambio fundamental y una salida a las políticas de austeridad.


Hubo una amenaza muy real de una mayoría por la independencia en los 10 días antes del referéndum, lo que sacudió el sistema establecido hasta sus cimientos. Esto desencadenó la promesa de última hora, fruto del pánico, de más poderes para Escocia, y el incremento brutal de una campaña de terror por parte de las grandes empresas, los medios capitalistas, y los partidos conservadores, laborista y liberal demócrata para salvar sus intereses de clase. De esta manera, el “No” se pudo asegurar una mayoría.

El hecho de que tantos trabajadores y jóvenes rechazaran esta intimidación y votaran por el “Sí” refleja el deseo de muchas “víctimas” de la austeridad de usar el referéndum como un arma para contraatacar a los políticos establecidos.

La carga de intimidación de los laboristas y la prensa capitalista contra los que apoyaban la independencia es absurda. El Proyecto Terror (nombre con el que se conoce la campaña por el “No”) fue solamente una campaña de intimidación. Como lo son los recortes que están destruyendo las vidas y los barrios de la clase trabajadora día tras día.

Además, el legado inmediato de esta intervención brutal de la clase capitalista en una clase trabajadora radicalizada y con las pilas cargadas en Escocia, que además ha sido “educada” sobre cómo de lejos está dispuesta a ir la élite capitalista para defender sus propios intereses.

En una aplastante mayoría, los que han votado “Sí”, naturalmente, se sienten decepcionados, pero también tienen la intención de continuar la lucha contra los recortes y por un nuevo futuro político para Escocia. De hecho, sienten que se debe mantener el impulso del referéndum después de éste.

Muchos de estas personas de la clase trabajadora descontentas pueden ser ganadas al socialismo y a un nuevo partido de la clase trabajadora en Escocia. La tarea de establecer una nueva fuerza política para la clase trabajadora es algo hacia lo que los socialistas y los activistas sindicales necesitan virar su atención después del referéndum.

Como ejemplo de este estado de ánimo, Partido Socialista Escocia recibió este texto de un joven de 22 años después de los resultados: “Estoy decepcionado con los resultados, pero me han ayudado a decidirme a enviaros mi solicitud para unirme a vuestro partido. Estoy al 100% con el Partido Socialista.”

Altísima participación

3,5 millones de personas votaron en el referéndum, lo que supone una participación del 85% que batió todos los records. La participación en las zonas obras no tuvo precedentes. En las zonas de viviendas subvencionadas llegó a más del 70%. Esto está en fuerte contraste con la media de participación en las elecciones locales del 25-30%. Cientos de miles de trabajadores votaron “Sí”, buscando una salida a las brutales medidas de austeridad y contra la élite política capitalista que está imponiendo estos recortes.

Las zonas obreras incluyendo Glasgow (la ciudad más grande de Escocia), Dundee, North Lanarkshire y West Dunbartonshire votaron por la independencia. También lo hicieron en su mayoría los barrios obreros de ciudades y pueblos alrededor de Escocia.

Algunos trabajadores votaron por el “No”, muchos con reticencias y enfrentándose al tsunami de amenazas y chantajes de las grandes empresas y los medios de comunicación de que las empresas se recolocarían en Inglaterra, se perderían muchos puestos de trabajo y los trabajadores estarían en peores condiciones bajo la independencia.

Los medios de comunicación en su gran mayoría mostraron una hostilidad salvaje contra la independencia. Solamente un periódico en Escocia, la edición del domingo del “Herald”, apoyaba el “Sí”. El obvio sesgo de la BBC causó indignación y la señaló como brazo de los intereses de las grandes empresas. El SNP no dio una respuesta clara a estos ataques. Al enfatizar su deseo de recortar el impuesto de sociedades a las grandes empresas y de una unión monetaria que mantendría a una Escocia independiente en la trampa de la austeridad, dejó sin contestar la mayoría de la propaganda del Proyecto Terror.

Otro factor clave del resultado fue la falta de confianza en la propuesta de los líderes del SNP por una Escocia independiente, con una continuación del capitalismo y sin una salida clara a los recortes. La falta de confianza en Alex Salmond y el SNP se expresaba continuamente durante la campaña. Muchas personas, cuando se les preguntaba en las encuestas, contestaban que Escocia y sus propias familias estarían peor económicamente bajo la versión del SNP de independencia.

Construcción de un nuevo partido

Con un partido de las masas trabajadoras hubiera sido posible movilizar un apoyo mayor por el “Sí” basado en una política clara de fin de la austeridad, propiedad pública de los sectores clave de la economía, salarios dignos, etc. Esto significa una Escocia socialista que no defienda los intereses de los millonarios sino de los millones de personas en Escocia. La asistencia masiva y entusiasta a la campaña de Tommy Sheridan y de “Esperanza contra el Terror”, en la que Partido Socialista Escocia jugó un rol fundamental, subraya este potencial.

Es urgente empezar a tomar pasos en la construcción de un partido masivo que proporcione una expresión política a la clase trabajadora. Si esto se retrasa hay peligro de que se pierda la oportunidad y que en su lugar aumente el apoyo al pro-capitalista SNP. Incluso los laboristas, a pesar de sus traiciones, podrían tener un repunte a corto plazo en su apoyo electoral para las elecciones al parlamento de Westminster del próximo año, cuando se plantee la cuestión de arrebatarles a los tories el gobierno.

El ejemplo de España y del auge de Podemos en las recientes elecciones europeas, un nuevo partido que recibió millones de votos, es una muestra de lo que se puede conseguir. La autoridad que se ha construido a través de la campaña Esperanza contra el Terror, significa que Tommy Sheridan, junto con socialistas, sindicalistas del RMT (sindicato de ferrocarril y transporte) y otros podrían ayudar a fundar este nuevo partido que podría crecer rápidamente.

Como predijo Partido Socialista Escocia, el referéndum ha sido usado como arma por muchos trabajadores para protestar contra la élite política y la austeridad que se está imponiendo sobre barrios y localidades de todo el país. Por lo tanto, hubo una diferenciación de clase marcada en el voto. Las zonas más favorecidas de la clase media y rurales votaron muy mayoritariamente por el “No”, al igual que la gran mayoría de los mayores de 55 años. Mientras que la participación fue muy alta en toda Escocia, los mayores índices se dieron en las zonas rurales y de clase media que se movilizaron para asegurarse de que no ganara el “Sí”. Y esto incluso en áreas donde el SNP ha tenido su base tradicional de apoyo.

Victoria vacía

El resultado del referéndum es en última instancia una victoria vacía para la clase capitalista y la élite política, y ha traído una nueva e inestable situación al sistema capitalista. La concesión de mayores poderes a Escocia es ahora inevitable y las demandas de más competencias para Gales e Irlanda del Norte también se incrementarán, al igual que los llamamientos por alguna forma de autonomía para Inglaterra. El primer ministro tory Cameron, horas después del resultado, prometió un nuevo acuerdo constituciones para que “los parlamentarios ingleses decidan sobre las leyes inglesas.”

Como comentó en la BBC Andrew Marr: “Lo que comenzó como una votación sobre si Escocia debería dejar el Reino Unido o no, se ha convertido en una extraordinaria revolución constitucional anunciada desde Downing Street por el primer ministro”.

Pero el problema de la independencia escocesa no ha sido “resuelto para una generación”, como sentenció Cameron. Habrá nuevas demandas de referéndum, especialmente después de las elecciones al parlamento de Westminster en 2015, ya que todos los partidos, incluyendo los laboristas, continuarán con los recortes.

Los laboristas pierden el apoyo de la clase trabajadora

Pero mucho más importante es que este referéndum ha expuesto la erosión al apoyo a los principales partidos capitalistas, y en particular al Partido Laborista Escocés. Los tories y los liberales demócratas son prácticamente especies en vía de extinción en Escocia. Pero la base de apoyo a los laboristas se ha visto minada aún más ya que estos actuaron como el principal soporte del Proyecto Terror y por su colaboración codo con codo con los tories. Como nos dijo un trabajador del NHS: “Los laboristas salvaron la unión pero perdieron a la clase trabajadora”.

Sorprendentemente, el líder de los laboristas escoceses Johann Lamont describió el resultado como una “victoria”. Sin embargo, la base trabajadora del laborismo ha sido diezmada y ésta no olvidará el papel que los laboristas han jugado en el referéndum.

Las limitaciones del pro-capitalista SNP también han sido expuestas. El potencial para un nuevo partido de la clase trabajadora en Escocia ha crecido enormemente durante la campaña y se necesitan tomar pasos concretos y urgentes para capitalizarlo en las siguientes semanas.

Habrá tanto decepción como también una rabia real y duradera entre miles de trabajadores ante este resultado, y es muy posible que se den protestas y manifestaciones en los próximos días. El sentimiento de que los medios de comunicación, las grandes empresas y la élite política deben ser derrocados crecerá después del referéndum. No hay posibilidad de que la gran radicalización de la clase trabajadora que ha tenido lugar se disipe mientras se siga construyendo esta combatividad y estado de ánimo.

Partido Socialista Escocia demanda
  • Ni un solo penique más de recortes de Westmister implementados en Escocia por ayuntamientos laboristas o del SNP. Establecimiento de presupuestos necesarios para defender los puestos de trabajo y servicios públicos.
  • Construcción de un movimiento masivo de huelgas, manifestaciones y protestas contra la austeridad. Los sindicatos deben coordinar huelga en Escocia y en toda Gran Bretaña contra ésta.



  • Construcción de un nuevo partido de masas de la clase trabajadora para ofrecer una alternativa combativa a los 1,6 millones de personas que desafiaron al Proyecto Terror.