A pesar de todos los recortes, Rajoy nos dice la verdad para salir de la crisis


Pedro J. Colás Pradas. Socialismo Revolucionario, Sevilla


La clase trabajadora debe ser consciente de su clase y de a quién se dirigen estos recortes. Dicen “que son necesarios para salir de la crisis y crear empleo”, nos hablan de datos macroeconómicos, como si el dinero sólo existiese en las grandes esferas y no estuviésemos todos atados a él, hacen gran hincapié de la necesidad de calmar a “los mercados”, como si fuesen entes desconocidos para el mundo, ocultados por los gobiernos, como si de extraterrestres en el Área 51 se tratasen.



Tipo extraño este Rajoy donde los haya, con la cara de una persona proveniente de una familia de dinero, pero tan tonto que, por obligación de su padre, se dedicó a la política, parece uno de los mejores “infiltrados” que pudiera tener el movimiento “antisistema”, o es que es incluso más tonto que lo que ya pensara su padre.


Y digo esto, pues, a pesar de todas las reformas que sólo atacan a la clase trabajadora, Rajoy le grita a través de todos los medios de desinformación masiva al pueblo la forma de salir de la crisis, pues, como bien dice nuestro querido camarada Rajoy, “hace falta pedagogía para explicarle a la ciudadanía la necesidad de los recortes”.


Espero, que las personas que estén leyendo, capten la ironía, pues aunque Rajoy en esto diga la pura verdad, dudo mucho que su visión de cómo hay que explicarle estos recortes a la ciudadanía, se parezca en algo a la visión de esa necesidad de recortes que tenemos nosotros y de cómo la explicaríamos.


Quizás, el primer punto en el que diferimos, es que yo no considero que haya que explicárselo a la ciudadanía, sino a la clase trabajadora, pues al ciudadano Emilio Botín, estas reformas no le afectan por igual, que a la trabajadora María, empleada temporal en una de las muchas grandes empresas afincadas en nuestro territorio, como tampoco le afecta de la misma forma que al trabajador José, dueño de una pequeña empresa. Pues, estas reformas, afectan a los segundo y favorece al primero.


La clase trabajadora debe ser consciente de su clase y de a quién se dirigen estos recortes. Dicen “que son necesarios para salir de la crisis y crear empleo”, nos hablan de datos macroeconómicos, como si el dinero sólo existiese en las grandes esferas y no estuviésemos todos atados a él, hacen gran hincapié de la necesidad de calmar a “los mercados”, como si fuesen entes desconocidos para el mundo, ocultados por los gobiernos, como si de extraterrestres en el Área 51 se tratasen.


Pero para entender el porqué se hacen estos recortes, y no otros, debemos poner los pies en el suelo y no irnos a mundos oníricos donde el capitalismo es el único mundo bueno y posible. Con los pies en el suelo, y sin estar cubiertos por eso de “los mercados”, sabemos que no son las grandes empresas, sino las pequeñas, las que mantienen a la mayoría de trabajadores por cuenta ajena. A estas empresas las reformas no les ayudan, pues, estas empresas, funcionan gracias al comercio interior, y si la gente no dispone de dinero (bien por un contrato de 400€, bien por sufrir los azotes del paro), no consume, si no consumen, no venden, si no venden, se ven obligadas a cerrar. Mención aparte son los impuestos, inflados para las pequeñas empresas, en paraísos fiscales para las grandes.


Con los pies en el suelo, “los mercados” son ese ciudadano Botín y demás directivos de bancos, son esos tipos entrajetados que vienen con órdenes del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.


Poniéndoles nombres y apellidos, la clase trabajadora llegará fácil a la respuesta de la necesidad de sus recortes, pues, los directivos de las mismas empresas que crearon la crisis en EE.UU., cuando cerraron, trasladaron su actividad a directivos del BCE y del FMI. Por ello se recorta en los sectores públicos, para expoliar aún más a la clase trabajadora, y no se recorta en los sectores privados, al contrario, se le dan cantidades ingentes de dinero público a los bancos por todo el mundo (que al final no sirven para crear empleo ofreciendo préstamos a empresas, sino para que Florentino Pérez pueda fichar a Cristiano Ronaldo), y se venden las empresas públicas a precio de saldo a empresas privadas. Con dinero público se financian escuelas privadas, a la Iglesia, a la sanidad privada. Con dinero público se pagan campañas publicitarias para defender los beneficios económicos de BBVA, accionista mayoritario de la empresa privada Repsol, impulsores de los recortes contra la clase trabajadora.


Si seguimos dejando que continúen con estas reformas, con este ataque, el futuro cercano no es difícil imaginar: las empresas pequeñas seguirán cerrando, que pasarán a manos de alguna multinacional, creando monopolios en todos los sectores, y los trabajadores, dejarán de ser personas, y se convertirán en meros esclavos prescindibles, atados a un salario que les reportará los alimentos suficientes para poder sobrevivir.
Y digo “si dejamos”, pues aunque la clase capitalista y explotadora posea de los medios económicos, del control de los grandes medios de comunicación, de los ejércitos “del mundo libre”, con la complicidad de personas corruptas en partidos políticos, la clase trabajadora tiene el poder de paralizar la producción y poner en peligro sus beneficios, el poder de ser la mayoría, el poder del amor que nos tenemos unos a otros aunque nos hayan enseñado a odiarnos. La clase trabajadora tiene el poder de la unión de ser explotados.


Cuando seamos conscientes de nuestra clase, nos uniremos, y obligaremos a la minoría explotadora, consiguiendo nacionalizar a la banca, al sector energético, al de la construcción, comunicaciones, sanidad, educación y alimentación, pues son sectores que cubren las necesidades de todas las personas, consiguiendo que todas las personas puedan disponer de la dignidad suficiente para conseguir sentirse personas.