Grecia: La huelga general de 48 horas se convierte en la mayor protesta de trabajadores en décadas



¡Ocupaciones y huelgas incondicionales! ¡Abajo los recortes del gobierno del PASOK! ¡Por un gobierno revolucionario de los trabajadores y pobres!

27/10/2011, Andreas Payiatsos, Xekinima (CIT en Grecia), Atenas

Grecia ha quedado paralizada del Miércoles al Jueves de la pasada semana, por una huelga general de 48 horas convocada por la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE) y la Confederación de Funcionarios del sector público (ADEDY). Cerca de medio millón de trabajadores y jóvenes tomaron las calles de Atenas el Miércoles y alrededor de 100.000 el Jueves.


La manifestación del Jueves fue la manifestación sindical más grande en Grecia desde la caída de la dictadura militar en 1974, y con excepción de un levantamiento popular en 1965, ¡la más grande desde el final de la Segunda Guerra Mundial! 

Los trabajadores se lanzaron a acciones huelguísticas y a las calles, para mostrar su oposición a los nuevos paquetes de recortes y criminales medidas de austeridad, que se traducen en recortes aún más profundos para los empleados del sector público, otra subida de impuestos, aún más recortes a las pensiones, despidos masivos en el sector público y el desmantelamiento de los Convenios Colectivos en el sector privado. Decenas de miles de trabajadores del sector público verán sus actuales empleos "suspendidos", durante los próximos meses, con enormes reducciones del pago, y terminarán por perder completamente sus trabajos un año más tarde. Nuevos despidos en el sector público tendrán lugar entre 2012 y 2013 -- los hombres de la Troika piden un total de 250.000 despidos en el sector público, entre un total de 650.000 puestos de empleo (incluyendo los 200.000 del ejército, la policía, la judicatura y la iglesia). Se supone que todo esto es para paliar la crisis de la deuda pública, que ha provocado una caída del 15% del PIB en tres años, aumentando todavía más tanto el déficit de presupuesto como la deuda pública. ¡Pero el único "remedio" que aciertan a imponer los hombres de la Troika son todavía más recortes, mientras acusan a los trabajadores griegos, hoy los más pobres en toda la eurozona, de vivir "por encima de sus posibilidades"! 

Un cierre generalizado a escala nacional 

La acción de huelga general ha disfrutado de un apoyo abrumador en cada sector, público y privado. Ha sido un cierre generalizado, a escala nacional, que incluye a las más amplias capas sociales. Incluso aquellos sectores de la población por lo general tachados de "conservadores", como los jueces de los tribunales, los propietarios de kioscos, conductores de taxis, camioneros, pasaron también a la acción. 

La magnífica acción huelguística tuvo lugar semanas después de una escalada de acciones industriales en cadena, por parte de numerosas ramas laborales. La mayor parte de los edificios de los ministerios han estado ocupados desde comienzos de este mes, incluyendo los principales departamentos, como los de finanzas y de justicia. El gobierno se ha topado con la indignación de una huelga caracterizada por las ocupaciones y las acumulaciones de basura, por parte de trabajadores descontentos. Esta situación se prolonga ya por más de 3 semanas, dando lugar a amontonamientos de basura que se acumulan en las calles de Atenas. Los intentos del gobierno de romper la huelga, introduciendo camiones privados, han derivado en fracaso. ¡La administración del PASOK amenaza ahora a los huelguistas, que continúan su huelga, con la coerción militar! Conductores de autobuses, doctores y otros trabajadores de la sanidad, profesores, marinos, y muchos otros sectores, se han visto en repetidas acciones de huelga durante las últimas semanas. 

El ánimo en las calles de Atenas y otras ciudades y pueblos esta semana era de agitación y de rabia. La mayoría de los trabajadores sienten que tras varios paquetes draconianos de austeridad y una bajada continuada de los niveles de vida, no tienen "nada que perder", al llevar a cabo acciones industriales. La susodicha "terapia de choque", como medida para situar las finanzas griegas en un nivel "sostenible", ha fracasado. Tan sólo ha generado una recesión sin precedentes, a un coste social y humano elevadísimo. El desempleo y la bancarrota van en aumento, los ingresos caen y la recesión se profundiza. La tasa oficial de desempleo, según lo anunciado durante este mes, alcanza el 16,5%, según la OAED (la oficina gubernamental oficial de empleo). Pero todo el mundo sabe que el nivel real de desempleo sobrepasa ya el 25%. Más de un 60% de los trabajadores jóvenes desempleados rehúsan registrarse como tales, ¡ya que no ven ningún fin en ello! Este panorama, tampoco tiene en consideración los niveles de pluriempleo, que están en un nivel similar al índice de desempleo. El índice de pobreza y drogadicción, y la tasa de suicidios también se han visto incrementados drásticamente. Mucha gente sufre debido a la insalubridad o las enfermedades, porque no pueden afrontar el pago de los costes médicos, y debido a los drásticos recortes a los servicios de sanidad pública; ¡el 50% de las camas de los hospitales se enfrentan ahora a los hachazos de la Troika! Los niños van a las escuelas diciéndoles a los profesores que están hambrientos. El sindicato de profesores ha informado de casos de niños que se desmayan en las aulas debido a la malnutrición. 

Ambiente explosivo y de rabia 

Hubo tintes revolucionarios en la situación de Grecia durante la semana. El gobierno del PASOK se hallaba completamente aislado de las masas, incluyendo a las capas medias, y suspendido en medio del aire. Los líderes sindicales podrían haber llamado con facilidad a acciones de mayor decisión y alcance, para rematar al gobierno y acabar con los recortes y otros ataques. Pero en lugar de eso, no se les dio los trabajadores un rumbo claro, ni la menor convocatoria a proseguir la acción. Después de unas pocas horas, cientos de miles de manifestantes en las calles de Atenas, el Miércoles, marcharon a casa, especialmente después de los choques entre grupos anarquistas o de agentes provocadores y la policía antidisturbios. La policía se aprovechó de 100 ó 200 "anarquistas" para sofocar a decenas de miles de trabajadores con armas químicas, lanzadas directamente al núcleo principal de trabajadores de la manifestación.


En el segundo día de la huelga general de 48 horas, alrededor de 100.000 personas tomaron las calles y rodearon el parlamento. Miembros del Partido Comunista Griego (KKE) decidieron por primera vez en años unirse al resto de la izquierda y los sindicatos en una manifestación común.

Decidieron colocar sus propios contingentes en frente del parlamento, pero esto fue considerado como una provocación por los grupos anarquistas y el resultado fueron luchas violentas entre anarquistas y los partidarios del KKE. Alrededor de 70 personas resultaron heridas y un trabajador del edificio murió de un paro cardíaco, según los informes. Los enfrentamientos violentos fueron retransmitidos por la televisión griega para mostrar las divisiones de la izquierda y tratar de desacreditar la huelga. 

A pesar de la huelga general y las grandes protestas, los recortes draconianos se aprobaron en el Parlamento. Alrededor de 15.000 policías fueron movilizados para proteger de la rabia de las masas griegas a los "ladrones y embusteros" en el Parlamento. Los recortes fueron aprobados por 153 votos a 144, permitiendo al gobierno del Primer Ministro George Papandreou aferrarse al poder, al menos por el momento. Hubo rumores durante toda la semana sobre la caída del gobierno. Pero, para la clase dirigente griega y para las élites dominantes en toda la Unión Europea, ha quedado claro que el colapso del PASOK sería visto como una victoria para el movimiento de masas, que envalentonaría aún más la resistencia de masas a las medidas de austeridad en Grecia y cualquier otro sitio. 

¿Qué pasará a continuación? El draconiano paquete de recortes ha sido aprobado, pero las huelgas, ocupaciones y protestas pueden continuar. Muchos trabajadores esperan que algunas de las federaciones sindicales más militantes continúen con las acciones de protesta. Pero no existe un rumbo claro desde ninguno de los dirigentes sindicales o de los partidos de izquierdas. Los trabajadores quieren luchar, y ya han mostrado que lo harán hasta el fin, pero no se muestran optimistas. Todos los partidos de izquierdas llaman a derribar al gobierno, pero todo queda en palabras vacías, ya que no proponen ninguna demanda específica con la que concretar el desarrollo de la lucha de masas. 

Eslóganes y demandas 

En fuerte contraste, Xekinima (CIT en Grecia) ha estado haciendo llamamientos y campañas por una continuación de las ocupaciones indefinidas y las huelgas para derrocar al gobierno de los recortes del PASOK. Estos eran los principales eslóganes en 3 pancartas prominentes de Xekinima en la gran manifestación de esta semana, en la portada del periódico del partido y en más de 20.000 octavillas distribuidas durante esta semana por simpatizantes y miembros de Xekinima. 


Xekinima además explica que el derrocamiento, a través de una lucha masiva, de este gobierno, el más odiado desde el final del régimen militar en 1974, representaría una enorme victoria para la clase trabajadora griega. Pondría sobre la mesa la perspectiva de un gobierno revolucionario de los trabajadores y los pobres, que es la única manera de salir del callejón sin salida y la barbarie del capitalismo. 

Xekinima es, por desgracia, la única fuerza prominente de la izquierda en Grecia que hace propuestas claras al resto de la izquierda y al movimiento de los trabajadores en general sobre cómo desarrollar las luchas, derrocar al gobierno y parar los recortes.

De hecho y, en realidad, para nuestra sorpresa, otros en la izquierda se han opuesto públicamente a las ideas de Xekinima de desarrollar un plan claro de acción para la lucha. Por ejemplo, antes de la huelga general, en una importante reunión de coordinación de activistas sindicales que tuvo lugar el 16 de octubre, representando a unas 200 secciones sindicales locales, los sindicalistas que apoyaban a grupos de extrema izquierda, pero también a Syriza (un partido amplio de izquierda) se opusieron a las propuestas de Xekinima de escalar las acciones masivas de una forma concreta. Los sindicalistas de Xekinima pidieron coordinación para desarrollar diferentes ocupaciones y huelgas, acciones huelguísticas de diferentes sectores de la fuerza de trabajo cada semana, repetidas huelgas generales de 48 horas cada semana o incluso más a menudo cuando fuera posible, para ir yendo en la dirección de huelgas y ocupaciones incondicionales e indefinidas, con el propósito común de derribar el gobierno. También hicimos un llamamiento por una organización plenamente democrática del movimiento de los trabajadores, basada en comités electos de sindicalistas de base que lideren las luchas. 

Xekinima liga estas luchas con demandas políticas, incluyendo el rechazo al pago de la deuda y la nacionalización de los bandos bajo el control y la gestión democrática de los trabajadores, para planear la economía en beneficio de la mayoría, en lugar de los enormes beneficios de un puñado de banqueros y multinacionales. 

Los representantes de los diferentes grupos de izquierda y los partidos en la antes mencionada reunión de coordinación argumentaron que dado el sentimiento anti-recortes de la clase trabajadora “no hay necesidad de tomar esta propuesta [la de Xekinima]". En otras palabras, rechazaron discutir el programa de acción que podría desarrollar la lucha masiva, dejando la iniciativa en manos de la burocracia sindical vinculada al PASOK. Este rechazo incluyó a la extrema izquierda, que nunca se cansa de hablar de “revolución”. Pero cuando llega la hora de la acción concreta, tienen un enfoque y método sectario y no tienen nociones de demandas, tácticas y estrategias.    

Perspectivas de lucha 

Debido a la enorme presión desde las bases, los líderes sindicales vinculados con el PASOK se vieron forzados a organizar una huelga general, pero lo ven como una manera de “asustar” al gobierno para hacer unas pocas concesiones y no para derrocarlo. Las cúpulas sindicales no intentaron seriamente utilizar todo el enorme potencial de la clase trabajadora, mostrado tan claramente esta semana, para detener todos los recortes y poner de patitas en la calle al actual gobierno.

Las perspectivas para la situación en Grecia y para el movimiento de los trabajadores necesitan estar muy condicionadas, ya la situación continúa siendo muy fluida y explosiva. Nuevas olas de furia de los trabajadores por los recortes pueden dar lugar a más ocupaciones de centros de trabajo, huelgas locales o sectoriales, y acciones de los estudiantes y los jóvenes, especialmente de los estudiantes de secundaria. Este ambiente explosivo puede forzar a los líderes sindicales a convocar una nueva huelga general que pueda escalar. 

Pero también se da el caso de que en ausencia de un liderazgo decidido y militante en los sindicatos y en la izquierda, existe un peligro real de que las acciones sindicales y las ocupaciones comiencen a decaer, los nuevos recortes empiecen a hacerse sentir y muchos trabajadores se desmoralicen por un tiempo.

La necesidad de una coordinación democrática de las luchas desde la base, y de construir una fuerza de izquierdas alternativa, de masas e internacionalista – decidida a llevar la lucha hasta el final, luchar contra los asaltos del capitalismo y vincularlo con la necesidad de una sociedad socialista – es más apremiante que nunca.