¡Acción mundial contra la dictadura de los mercados!

¡Unificar las luchas! ¡Por una huelga general ya!
Reproducción de la octavilla de Socialismo Revolucionario en el estado español sobre el 15-O
 

El 15 de Oct., l@s indignad@s de todo el mundo nos manifestamos por un cambio de rumbo en los gobiernos del planeta. La causa que nos une no es la denuncia de una sola actuación concreta del poder, de uno de los muchos golpes que en los últimos años y, sobre todo en los últimos meses, han venido recibiendo los trabajadores de este país. Llevamos recorrido un largo camino, en lucha contra el rescate financiero, contra las reformas laborales, contra los desahucios, contra las injustas leyes electorales, contra el reformazo de la Constitución, contra la farsa que representan unas elecciones en las que los de abajo no tienen elección. En este trayecto hemos sido capaces de unificar luchas que antes caminaban por separado, pero que tienen un mismo causante. Hoy tenemos visualizado al enemigo y conocemos su nombre: el régimen capitalista, un sistema político-económico que, a través de la crisis y su brutalidad, condena a la miseria a la inmensa mayoría de la población española y, en particular, a una generación con preparación pero sin empleo.
         
          No tenemos tiempo para recrearnos en lo que hemos logrado hasta el momento. Puede que hayamos obtenido una victoria moral, como muestra la simpatía de millones de personas hacia el movimiento 15-M. Pero esta victoria no significa nada si no conseguimos rubricarla recuperando los derechos y las conquistas perdidos por el pueblo y conseguimos nuevas conquistas sociales. Movilizaciones como las de este 15-O son y serán cada vez más necesarias. Suponen una llamada de atención a los gobernantes y pueden llegar a paralizar algunos de sus ataques. A partir de mañana debemos sin embargo pasar a la acción y hacerlo con una agenda propia. La calle es nuestra: el lema ¡toma la calle! es hoy más real que nunca. Pero detrás de las fachadas, los centros de trabajo y las instituciones continúan en poder de una élite que administra inmensos recursos públicos en provecho propio. ¿Vamos a dejar a esta casta tranquila en sus guaridas, listos para volver a la carga cuando los ecos de esta manifestación se hayan apagado mañana?

Socialismo Revolucionario llama a extender la lucha al mundo del trabajo. Organicemos la resistencia en colegios, fábricas, oficinas... llevando el asamblearismo del 15-M a nuestros centros de trabajo, reproduciendo una tradición democrática, la de los inicios del movimiento obrero, que este país debe recuperar. Como demostró Mayo del 68, cuando los trabajadores organizados se suman a la lucha de la juventud, el sistema tiembla. ¡Vayamos juntos hacia una huelga general! A esta jornada debe seguirle una oleada de acciones planificadas, democráticamente acordadas por un movimiento masivo que haga que este país viva por fin un otoño caliente, abrasador.

Luego está el camino de las instituciones, otra trinchera que actualmente los garantes de este orden guardan cómodamente bajo su control. El Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT/CWI), del que Socialismo Revolucionario es miembro activo, ha demostrado que se puede hacer política de otra manera: nuestros concejales, diputados (Irlanda) e, incluso, nuestro eurodiputado Paul Murphy (Irlanda) perciben el sueldo de un trabajador medio y utilizan estas instituciones como plataforma de las reivindicaciones populares. No somos ingenuos. Para acabar con el sistema capitalista necesitaremos un nuevo modelo democrático y constituyente. Pero para esta lucha necesitamos también estar presentes en las instituciones y utilizarlas, como una nueva y genuina izquierda democrática, en un frente unido, con un programa de ruptura claro con el capitalismo.

Llamamos a todas las personas y organizaciones de izquierda (¡entre las que claramente no incluimos al PSOE!) a hacer frente a esta responsabilidad histórica. Un movimiento masivo de la izquierda, al igual que los movimientos sociales y sindicales, debe dejar paso a un asamblearismo democrático sin condicionamientos ni cortapisas, donde las viejas estructuras burocráticas cedan el protagonismo a los verdaderos activistas. Estas son las condiciones necesarias para poner en marcha el movimiento masivo que acabe de una vez con la crisis y con el sistema que la causa. Por ello, hace falta un claro programa que suponga una alternativa a la dictadura de los beneficios, el FMI y los mercados. Un programa que comience con una oposición a todos los recortes, contrarreformas, privatizaciones del gobierno y la patronal. Pero que también ataque a la raíz del problema y del sistema – el control de una minoría rica capitalista sobre la economía y la riqueza del mundo. Defendemos una alternativa de propiedad pública y control democrático de la banca y de los sectores clave de la economía – un socialismo revolucionario y democrático.

Esta jornada de lucha del 15-O se convoca por primera vez en 79 países y 700 ciudades. Socialismo Revolucionario, sección española del Comité por una Internacional de los Trabajadores, se felicita por esta iniciativa, heredera de la mejor tradición del internacionalismo obrero. Nuestros activistas luchan diariamente contra este régimen criminal y fraticida en los casi 40 países donde contamos con organizaciones hermanas. Esta experiencia nos dice que los trabajadores de todo el mundo hablan un mismo lenguaje. Es posible hacer de esta jornada de lucha común el primer paso en el camino hacia una huelga general europea. ¿Quién podrá pararnos cuando converjan la rabia griega, la indignación española, el ejemplo islandés, el movimiento anti-Wall Street y tantos otros? Son las luchas de los pueblos de todo el mundo las que se citan hoy y en el futuro próximo.
     
EXIGIMOS:

        ¡No a todos los recortes, contrarreformas y privatizaciones!
        En lugar de recortes, inversión masiva estatal en tejido público productivo, a fin de generar empleo, además de en viviendas y servicios públicos como la sanidad y educación.
        ¡Huelga general ya, a través de un plan de acción, regido y controlado democráticamente por un movimiento masivo de asambleas de base democráticas!
        ¡Unificación de las luchas por encima de las fronteras! ¡Hacia una huelga general a escala europea!
        Nacionalización de la banca y sectores clave de la economía bajo control democrático de los trabajadores, con arreglo a un plan económico colectivo verdaderamente socialista: en función de los intereses sociales, y no del beneficio de unos cuantos.