BALANCE DE LA REFORMA LABORAL: EL PARO CRECE EN 350.000 EN 9 MESES

25/04/2011, Victoria Lara, Socialismo Revolucionario Sevilla

A principios de junio, cuando ya era evidente que el gobierno iba a aprobar la reforma laboral con o sin la aceptación de los sindicatos a sus condiciones, Zapatero declaró a la prensa que esta reforma era "necesaria para ayudar a crear empleo y que haya una contratación estable".

Aunque en realidad, el argumento de mayor peso era el de dar "señales de calma y confianza desde España" a los mercados financieros, es decir, imponer nuevas medidas de “austeridad”, o de ataques a las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población.

Una reforma para el despido, no para el empleo

Si quedaba alguna duda sobre la verdadera naturaleza y finalidad de la llamada “Reforma Laboral”, los siguientes datos hablan por sí solos: desde junio de 2010, fecha en la que se aprobó el decreto de la reforma, hasta marzo de 2011 (últimas cifras de desempleo disponibles), el paro no ha dejado de subir en España, si se descarta la bajada temporal en el desempleo en el mes de julio de 2010 debido a las contrataciones temporales en el sector turístico. En estos 9 meses la cifra de parados ha subido en más de 350.000 personas, hasta los 4.333.669 parados registrados oficialmente.


Naturalmente, una ley que abarata y facilita el despido, no es una ley para la creación de empleo sino para la destrucción de empleo. Ya en verano, antes de que la ley aprobada en septiembre terminara su trámite parlamentario, las empresas empezaron a utilizar las nuevas ventajas que les daba el decreto de la reforma laboral para despedir con indemnizaciones de solamente 20 días por año trabajado, o para retirar sus EREs y presentar otros nuevos acogiéndose a condiciones claramente más adaptadas a sus intereses.

En cuanto al pretendido propósito de crear más contratación fija, tampoco se ha cumplido. A pesar de la rebaja de los días de indemnización por año trabajado de forma general a los 33 días, se siguen firmando en el estado español muchos más contratos temporales que indefinidos. De los más de un millón de contratos firmados en el estado español cada mes, el porcentaje de contratos indefinidos (entre nuevos contratos y antiguos contratos temporales convertidos a indefinidos) no llega nunca al 10% del total. En el año 2010, entre enero y marzo solo se habían firmado 313.740 contratos indefinidos. En el año 2011, los datos son algo más bajos, 308.214.

Menos empleo, y empleo más precario para el que lo tiene, más miedo al despido, más explotación; éste es el escenario creado en materia laboral, por no hablar de las otras “medidas de austeridad”, desde los recortes en educación hasta las pensiones, con los que se está atacando a la clase trabajadora.  

El papel de los sindicatos

Contra esta reforma laboral que está claramente atentando contra los derechos de los trabajadores y destruyendo empleo, los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT no han sabido o no han querido presentar una lucha decisiva.

A pesar del éxito de la Huelga General  del 29 de Septiembre, que secundaron más de 10 millones de trabajadores (aunque con un seguimiento desigual en los diferentes sectores), estos sindicatos no han continuado con una lucha que están demandando la gran mayoría de los trabajadores contra éste y otros ataques que están sufriendo y que pretende hacerles pagar por la crisis económica.

En concreto, en contra de la reforma laboral, la única estrategia de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT ha sido una campaña para reunir al menos 500.000 firmas a favor de una Iniciativa Legislativa Popular, que ni siquiera propone la revocación de la reforma laboral sino solamente la modificación de algunos de sus puntos. Por ejemplo, se proponen normas para “regular” los despidos objetivos por motivos de viabilidad de la empresa (mediante la prueba documental de las dificultades económicas); y algunas limitaciones a la contratación temporal.

Dichas modificaciones, además de resultar claramente insuficientes, pretenden llevarse a cabo basándose no en una confianza en la lucha de la clase trabajadora, sino en la supuesta representación de los intereses de los trabajadores que puedan ejercer los partidos políticos que conforman actualmente el Parlamento, y que precisamente son los mismos que aprobaron la presente ley de la reforma laboral en septiembre de 2010. 

¿Cuál es la alternativa?

Las recientes revoluciones en Túnez y Egipto muestran el potencial de lucha de la clase trabajadora organizada, capaz incluso de derrocar regímenes dictatoriales.

En lugar de medidas que puedan desmovilizarnos, dejando el futuro de nuestras condiciones laborales en manos de los mismos que las están destruyendo, debemos organizarnos desde la base, en cada centro de trabajo, para transformar democráticamente los sindicatos y presionar por la convocatoria de otra Huelga General, como parte de la lucha contra la reforma laboral y todos los ataques a la clase trabajadora.